Me llaman simple para
ofenderme. "Que básica eres". Como si no seguir la música
cool, seguir a los influencers del momento o frecuentar los lugares de moda es
motive de descalificarte. Ahora vale poco ser cortés, amable,
empático. Después de tantas quejas sobre la gente superficial y
wannabe, resulta ser simple
ahora es pecado!
Como si estuviera mal
serlo, como si estar feliz y en paz con poquitas cosas fuera malo.
¿Qué esconden esos que se
atreven a juzgar por el tipo de música que escuchas o por los lugares que
frecuentas? ¿Qué ellos entienden que tienen o son que los hace ser especiales,
cool? Te invito a que te regales un momento de honestidad y te pongas a
pensar: a la hora de la verdad, ¿qué te llevas? ¿Qué queda? ¿Qué transmites?
¿Qué das?
Influir positivamente en
el otro es lo que de verdad vale. Para eso no hay que ser influencer, cantante,
poeta o pastor. Basta con tener claro cómo quieres que te recuerden. Siempre
quise que me recordaran con alegría, que cuando se acuerden de mí piensen en mi
sonrisa o mis chistes. He cambiado, todos cambiamos, pero cuando me pregunto
cómo quiero que me recuerden, la sonrisa siempre está en la respuesta, adornada
por otras cosas evidentemente importantes, pero no tan sutiles.
A mí déjeme con mi café,
la sonrisa, la seguridad de que siempre voy a buscar mi mejor versión y el
placer de poder dormir tranquila todas las noches. Emburújese usted con lo
complicado, yo me quedo con mi equipaje ligero y andando por la vida
repartiendo amor. Lo complicado de lo simple es entender que no estás mal sino
que te comportas fuera de lo común y eso siempre va a estar bien. 💖